Privacidad
Vigente desde el 29 de octubre de 2026.
En corto
- No hay cuenta ni registro. La app no te pide tu nombre, tu correo ni tu teléfono.
- Tu ubicación se usa en tu teléfono para calcular cuándo llega tu camión. La app no la manda a nuestro servidor.
- Tus paradas guardadas, la ciudad que escogiste y a dónde pediste llegar se quedan en tu teléfono.
- Contamos cuántas veces se abre cada ruta, sin saber quién la abrió.
- El mapa lo servimos nosotros: nadie más se entera de qué parte de la ciudad estás mirando.
- No hay anuncios, no vendemos datos y no te seguimos en otras apps ni sitios.
Tu ubicación
La app no te pide tu ubicación al abrir. Te la pide una sola vez, cuando tocas «Usar mi ubicación» en la tarjeta de bienvenida de Inicio; si ya se la habías dado antes, la usa sin volver a preguntar.
Si das permiso, la app lee tu ubicación para enseñarte las paradas que tienes cerca, para marcar dónde estás en el mapa y sobre la ruta que abres, para calcular cuánto le falta al camión para llegar hasta donde estás y, si hay rutas en más de una ciudad, para abrir en la que tienes más cerca. Todo eso se calcula en tu teléfono. La app no envía tu ubicación a nuestro servidor, no la guarda y no arma una historia de dónde has estado.
Para encontrar las paradas cerca de ti, tu teléfono baja la lista de paradas de las rutas de la ciudad que estás viendo —la misma para todos, sin ningún dato tuyo— y escoge ahí mismo las más cercanas.
Abajo del mapa se asoma la parada que tienes más cerca. Mientras sólo se asoma, la app no pregunta nada sobre ella ni sobre su ruta. Cuando subes su hoja para ver cuándo llega el camión, tu teléfono pide los camiones de esa ruta, igual que cuando abres cualquier ruta. Si es de una de tus rutas favoritas, que la app ya pregunta siempre, o si es tu parada guardada, su llegada sale sin que la subas. Los trazados de tus rutas favoritas se bajan solos cada pocos minutos, para que asomarse a una parada no dispare ninguna petición.
Si no das permiso, la app sigue funcionando: ves las rutas, las paradas y los camiones en vivo; sólo no se calculan las paradas cerca de ti, ni dónde estás sobre la ruta, ni la llegada hasta ti. Puedes quitar el permiso cuando quieras desde los ajustes de tu teléfono.
Si dijiste que no y cambias de idea, dale permiso de ubicación a esta app en los ajustes de tu teléfono o de tu navegador.
Las rutas que ves en Inicio
Con tu ubicación, las rutas se ordenan por la parada más cercana a ti, y ésa es la que se abre al tocarlas. La distancia es en línea recta, no caminando. Sin tu ubicación, van en orden alfabético y la app funciona igual.
El color de cada ruta es el que sus camiones traen pintado en la calle: la app lo registra, no lo inventa. Sólo se muestran rutas publicadas.
Lo que escribes en «Ir a»
El buscador de «Ir a» compara lo que escribes con la lista de paradas y rutas que tu teléfono ya bajó —la misma para todos—. Lo que escribes se usa para encontrar tu parada, no se manda a nuestro servidor y no se guarda.
Cuando tocas una parada, «Ir a» te dice cómo llegar: qué ruta tomar, a qué parada caminar y dónde bajarte. Ese viaje se arma en tu teléfono, con tu ubicación como punto de salida y la lista de recorridos de la ciudad, que es la misma para todos y se pide sin ningún dato tuyo. Ni de dónde sales ni a dónde vas se mandan a nuestro servidor. Las últimas cinco paradas a las que pediste llegar quedan en «Recientes», en tu teléfono, y las borras con un toque; de dónde saliste no se guarda.
Para que la caminata vaya por la calle, la primera vez que abres «Ir a» tu teléfono baja el archivo de calles de tu ciudad, entero y el mismo para todos, sin nada de dónde estás. Se queda guardado en tu teléfono hasta que sale el del mes siguiente, y el camino se calcula ahí mismo. Si no lo tiene, la caminata se calcula en línea recta, y la pantalla lo dice. Las calles son datos de OpenStreetMap.
Lo que se guarda en tu teléfono
Tus paradas guardadas, la ciudad que escogiste, a dónde pediste llegar, qué avisos de tus rutas ya viste y si prefieres la app en claro u oscuro se guardan en el almacenamiento de tu navegador, en tu teléfono. No viajan a nuestro servidor. Se borran si borras los datos del sitio o desinstalas la app.
Para enseñarte los camiones de tus paradas guardadas, tu teléfono le pregunta a nuestro servidor, cada 15 segundos, por las rutas de esas paradas: cuáles rutas, no cuáles paradas, y nada más de ti. El servidor contesta y no guarda la pregunta.
Si usas el pase, tus boletos se guardan también ahí, en tu teléfono. Hoy son boletos de prueba: no se cobra dinero real y no hay ningún banco de por medio.
Cuando enseñas el pase, tu teléfono no sabe si el lector del camión te dejó subir —el lector no le habla a tu teléfono—. Por eso, y sólo mientras ese viaje esté sin aclarar, tu teléfono le pregunta a nuestro servidor si ese boleto ya se usó. Va el folio de ese boleto y nada más: ni quién eres, ni dónde estás. El servidor contesta y no guarda la pregunta.
El contador de aperturas
Cuando abres una ruta, tu teléfono avisa a nuestro servidor que esa ruta se abrió. El aviso no lleva ningún dato tuyo. Para no contar dos veces al mismo teléfono en el mismo día, el servidor calcula un código a partir de los datos técnicos de la conexión (la dirección IP y el tipo de navegador) y guarda sólo tres cosas: la ruta, el día y ese código. La dirección IP y el tipo de navegador no se guardan. El código cambia cada día, así que no sirve para saber si un teléfono volvió otro día.
Cuando abres una parada —tocándola en el mapa o escaneando su letrero— pasa lo mismo, con la parada en lugar de la ruta. Y si llegaste escaneando el letrero de una parada, se cuenta aparte que entraste por ese letrero, con un código del mismo tipo, que también cambia cada día: así sabemos si los letreros sirven. Si alguien te mandó la liga de una parada, eso no cuenta como letrero.
Sirve para saber cuánta gente consulta cada ruta y dónde hace falta mejor servicio. Es un indicio, no un conteo exacto: varios teléfonos pueden salir a internet con la misma dirección (pasa mucho en las redes celulares), y entonces cuentan como uno. El número real de personas es mayor que el que contamos.
El mapa
El mapa de fondo no se le pide a nadie más: es un archivo nuestro, y tu teléfono lo lee del mismo servidor que ya te dio la app. Antes las imágenes del mapa venían de otra empresa, que recibía tu dirección IP y qué parte de la ciudad estabas viendo. Eso ya no pasa.
Para dibujar el mapa, tu teléfono le pide a nuestro servidor los pedazos de la zona que estás viendo. Esas peticiones dicen qué parte de la ciudad miras, como en cualquier mapa. Por eso el mapa abre en la zona de todas las rutas de la ciudad, igual para todos, y no en la zona donde estás. Sólo cuando tocas «Centrar el mapa donde estás» se acerca a ti, y entonces los pedazos que pide son los de tu zona.
El dibujo del mapa está hecho con datos de OpenStreetMap —el mapa libre que hace la gente— y del recorte que publica Protomaps. Por eso su crédito sigue apareciendo en la esquina del mapa: es por los datos, no porque tu teléfono les pida algo.
Nuestro servidor
Como cualquier sitio web, el servicio que aloja la app recibe los datos técnicos de cada conexión (como la dirección IP) para poder contestarla, y puede anotarlos por un tiempo corto para detectar fallas y abusos. No los usamos para saber quién eres.
Lo que la app no hace
- No tiene cuentas, ni pagos, ni notificaciones.
- No muestra quién maneja: los choferes no aparecen en la app.
- De los camiones enseña dónde van ahora, nunca por dónde anduvieron.
- No tiene anuncios ni herramientas de publicidad o rastreo de terceros.
- No vende ni comparte datos para publicidad.
Contacto
Si tienes una pregunta sobre esta página o sobre tus datos, escríbenos a adrian.sauce95@gmail.com.